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Jordania2020-05-19T13:32:42+02:00

De 144 países analizados en el último Informe de Desigualdades de Género del Foro Económico Mundial, Jordania ocupa el lugar 135. Es decir, se sitúa entre los países con las brechas de género más profundas del mundo, donde las mujeres no son iguales a los hombres ni ante la ley ni en la práctica.

Por ejemplo, a pesar de que la legislación reconoce la violencia doméstica, queda a interpretación del juez o el tribunal de la sharía (la ley islámica) determinar qué es violencia y qué no. El asesinato por haber cometido adulterio o la violación dentro del mismo matrimonio son actos que no están penados. Hasta el año 2017, no se derogó la ley que permitía a los violadores evitar los castigos si se casaban con la víctima. A pesar de que ha sido un paso histórico para las jordanas, todavía quedan muchos artículos del código penal que las mantienen en una clara posición de inferioridad, discriminación e, incluso, de peligro.

La situación empeora en el caso de un grupo que sufre una doble discriminación: por mujer y por refugiada. Sobre un total de 642.886 refugiados que mayoritariamente vive fuera de los campos, en las zonas más empobrecidas del país, un 50,6% son mujeres (el 23,6% de las cuales tienen entre 18 y 59 años).

La alteración del modelo de vida familiar que provoca una guerra (como la de Siria, que ha supuesto un alud de personas refugiadas en Jordania) y la consecuente migración se traduce en tensiones entre sus miembros que, desgraciadamente, derivan demasiado a menudo en agresiones físicas y psicológicas contra las mujeres. Pero la violencia doméstica no es el único escollo: el abuso sexual en espacios públicos, los favores sexuales a cambio de dinero o los matrimonios temporales y prematuros son otras graves violaciones contra los derechos de las mujeres.

De hecho, los matrimonios temporales y prematuros se han considerado la forma de violencia de género más habitual que sufren las chicas sirias en Jordania. Además, teniendo en cuenta la enorme importancia del honor en el seno de la cultura islámica, las agresiones sexuales quedan invisibilizadas debido a que las familias no denuncian y en algunos casos las hacen casar con sus violadores. Este hecho, sumado a las diversas formas de violencia señaladas, deriva en problemáticas añadidas que tienen bastante potencial como para convertirse en un círculo vicioso: aumentan, así, las restricciones de movilidad de las mujeres y el absentismo escolar de las niñas.