Del 17 al 23 de noviembre, la Associació Catalana per la Pau e International Action for Peace organizan la cuarta edición de la Escuela de Defensoras, un espacio de intercambio y aprendizajes que este año reunirá en Cataluña a personas defensoras de los derechos humanos, y más concretamente de los derechos culturales, procedentes de Colombia, Palestina, Kurdistán y Filipinas.
En un contexto como el actual, marcado por múltiples y crecientes amenazas globales (guerras, auge del autoritarismo, crisis climática, campañas de desinformación y discursos de odio…), defender la vida, el territorio o la palabra puede costar la libertad o incluso la vida. Ante esto, las creadoras, en tanto que sujetos políticos a menudo invisibilizados, hacen del arte una herramienta de resistencia, denuncia, tejido comunitario y memoria histórica.
La lengua, la música, la danza, el teatro, las formas de mirar el mundo y de narrarlo son también derechos humanos. Defenderlos, especialmente en contextos de conflicto, colonialismo u ocupación, es una forma profunda de resistencia. Las defensoras culturales mantienen vivas las memorias, los saberes y las expresiones que sostienen la dignidad colectiva. En su creación y lucha, habita la posibilidad de otro mundo.
Partiendo de todos estos desafíos globales y específicos, esta nueva edición de la Escuela de Defensoras propone un espacio de encuentro, formación e intercambio, para que defensoras culturales de orígenes diversos puedan, por un lado, reforzar sus conocimientos en metodologías artísticas y procesos de resistencia cultural y, por la otra, tejer vínculos con otras experiencias de lucha y creación.

¿CUÁL ES LA FINALIDAD?
Los principales objetivos de la IV Escuela de Defensoras son:
- Generar un espacio de intercambio de metodologías artísticas y herramientas para la defensa de los derechos humanos y culturales.
- Analizar las estrategias de protección de las participantes en contextos de riesgo para artistas y defensoras culturales.
- Crear redes de solidaridad entre artistas defensoras de diferentes países y contextos.
- Visibilizar el arte y la cultura como herramienta de transformación social, resistencia e incidencia política.
- Fomentar la protección integral de las defensoras culturales, reconociendo los derechos culturales como derechos fundamentales y visibilizando los riesgos específicos que afrontan estas personas.
A lo largo de toda una semana, las defensoras tomarán parte de las actividades programadas en el marco de la Escuela: se les impartirá una sesión sobre derechos culturales, a cargo de la Cátedra UNESCO Pau Casals; habrá un espacio centrado en los cuidados y el bienestar emocional, que contará con el apoyo de una persona especializada en acompañamiento psicosocial en contextos de conflicto; y se llevará a cabo una sesión dedicada a la comunicación y el trabajo multimedia. En paralelo, las participantes tendrán acceso a diferentes espacios habilitados para el intercambio y la reflexión colectiva.
También se ha previsto una jornada dedicada a la creación artística colaborativa, que dará lugar posteriormente a un espacio abierto al público donde se podrá dialogar con las defensoras. Será el 20 de noviembre en la Sala Joan Comellas (El Masnou) y concluirá con una muestra artística colectiva, fruto del trabajo compartido.

Finalmente, aquellos días se realizarán diversas actividades de sensibilización e incidencia política: reuniones con instituciones culturales, diálogos con organizaciones de la sociedad civil y encuentros con el mundo académico.
¿QUIÉNES PARTICIPAN?
· Mario Ochoa y Beatriz Arévalo (Colombia)
Titiriteros, gestores culturales y activistas.
Mario Ochoa, maestro titiritero y gestor cultural con más de 25 años de experiencia, es cofundador del grupo Caracol Amarillo, un colectivo dedicado a la creación y difusión de las artes escénicas en Colombia. Beatriz Arévalo ha combinado su práctica artística con un firme compromiso con la defensa de los derechos humanos. Su experiencia se ha centrado en el acompañamiento a jóvenes en situación de calle, personas con adicciones y procesos de justicia social.
Juntos han desarrollado un amplio repertorio de títeres, técnicas mixtas y comparsas, con el objetivo de sensibilizar y ofrecer espacios de expresión a comunidades en situación de vulnerabilidad. Su activismo los llevó a exiliarse a Barcelona, donde actualmente forman parte de la Asociación Construyamos Paz (Aconpaz), una organización que promueve el diálogo y la denuncia desde el exilio. A través de esta iniciativa, colaboran con otras víctimas del conflicto armado colombiano, artistas y activistas, creando espacios para preservar la memoria histórica y fomentar una cultura de paz.
· Luis Eduardo Jiménez Barca (Colombia)
Actor y músico, es cofundador y director general de la compañía El Teatro Vive, creada en 1992.
Durante la década de los 90, ingresó en la escuela de teatro del Instituto Popular de Cultura de la ciudad de Cali. Ha cursado la licenciatura en Filosofía en la Universidad del Valle y ha trabajado como docente desde el 2003 en la ciudad de Palmira. Su formación filosófica le permite abordar en las obras teatrales temáticas que van desde el ámbito ético-político hasta el estético y antropológico, utilizando el modelo de actuación naturalista o el expresionismo como herramienta de reflexión.
En el año 2022, completó el máster en estudios avanzados de teatro, centrándose desde entonces en la creación de metodologías de intervención teatral con víctimas del conflicto social y armado en Colombia. Desde el 2009, es director general del Festival Nacional de Teatro Popular, Teatro y Realidad Social, que busca reunir a artistas y comunidades para reflexionar y generar debate sobre la realidad social.
· Faye Cura (Filipinas)
Cofundadora de Gantala Press, una editorial feminista independiente con sede en Manila que trabaja estrechamente con organizaciones populares para publicar obras literarias de mujeres que documentan las luchas del pueblo filipino. Su trabajo editorial se centra en servir de altavoz para mujeres artistas, activistas, campesinas e indígenas, generando espacios de expresión y memoria desde una perspectiva feminista y comprometida.
Su publicación más reciente es una recopilación de textos escritos por viudas de víctimas de la “guerra contra las drogas” del expresidente Duterte, centrada en las consecuencias humanas y sociales de la violencia de Estado.
También colabora con la Federación Nacional de Mujeres Campesinas Amihan, con la cual ha coeditado varias publicaciones.
· Shaden Qous (Palestina)
Bailarina, coreógrafa y activista afro-palestina, nacida en Jerusalén en 2002. Forma parte del Popular Art Centre desde 2009, donde empezó su formación en danza tradicional palestina (dabke). Posteriormente, se unió a la reconocida compañía El-Funoun, consolidando una trayectoria artística que combina folclore palestino con propuestas contemporáneas.
Es también una artista multidisciplinaria y cursa el último año de Derecho en la Universidad de Birzeit. Ha sido intérprete de Dream of the Land, una propuesta de danza impulsada desde la Associació Catalana per la Pau que fusiona el folclore palestino y la danza de raíz catalana con la danza contemporánea.
El 6 de enero de 2025, fue detenida por el ejército israelí y continúa pendiente de juicio, en un contexto de creciente represión en Cisjordania, con detenciones arbitrarias y violaciones sistemáticas de los derechos del pueblo palestino.
· Berivan Kiran (Kurdistán)
Asesora parlamentaria del Partido Popular por la Igualdad y la Democracia (DEM) en la Gran Asamblea Nacional de Turquía. Forma parte del Comité de Relaciones con ONG y partidos políticos.
Es una militante comprometida con la defensa de los derechos de las mujeres y activista por la preservación de la lengua y la cultura kurdas, combinando la incidencia institucional con la lucha social.
LA ESCUELA
Desde su primera edición en 2022, la Escuela de Defensoras se ha ido configurando como un espacio de formación e intercambio de experiencias de lucha social y resistencia que reúne a defensoras y defensores de los derechos humanos de diferentes países.
Personas que, a pesar de atesorar perfiles e historias diferentes, tienen en común el trabajo que desarrollan y el riesgo que implica ejecutarlo. Por ello, estos espacios se hacen necesarios no solo para promover su empoderamiento, sino también para proporcionarles descanso y solidaridad. Durante una semana, las defensoras recogen aprendizajes, comparten experiencias y reciben talleres sobre protección, autoprotección y cuidados en el territorio.
Es un proyecto organizado por la Associació Catalana per la Pau e International Action for Peace, con el apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo.



